miércoles, junio 08, 2011
martes, junio 07, 2011
jueves, mayo 26, 2011
Derechos Humanos
Ya que se habla muchos veces de ellos veamos un resumen de lo que son ja!
ahí les va...
La DUDH (Declaración Universal de los Derechos Humanos) se compone de un preámbulo y treinta artículos, que recogen derechos de carácter civil, político, social, económico y cultural.
[editar]Preámbulo
El preámbulo como parte expositiva que precede un documento legal, también llamado exposición de motivos o considerandos, no forma parte de la norma, ni es obligatoria, según se acepta habitualmente, pero se emplea para el análisis e interpretación de las intenciones de la misma. Constituye, por tanto una importante fuente interpretativa y síntesis de la Declaración. Particularmente el Preámbulo de la DUDH fue redactado al final, cuando ya eran conocidos todos los derechos que serían incluidos en el texto definitivo.
El tercer considerando destaca un régimen de Derecho como esencial para la protección de los derechos humanos. Es tan importante la construcción de una sociedad donde los ciudadanos puedan disfrutar sus derechos, que se puede recurrir al supremo recurso de la rebelión si hay una situación extrema de tiranía u opresión que exige esta respuesta por parte de los ciudadanos:
Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;
Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
El cuarto considerando afirma la importancia de promover la amistad entre las naciones, sorprende su brevedad y falta de concreción, debido a que en el momento histórico de la redacción de la Declaración ya había comenzado la guerra fría, quedando esa cuestión relegada:
Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;
Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
El quinto considerando toma nota del compromiso que los pueblos asumieron al fundar las Naciones Unidas en San Francisco (EE. UU.), en 1945 la Carta de las Naciones Unidas menciona los derechos humanos en siete lugares de su texto expresamente. Este considerando reconoce que el compromiso surge de los pueblos como tales:
Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad
Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
El sexto considerando va dirigido a los Estados miembros de Naciones Unidas, a los gobiernos y su decisión de trabajar para lograr el respeto universal y efectivo de los derechos humanos.
Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre
Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
[editar]Artículos 1 y 2
Los artículos 1 y 2 recogen principios básicos en los que se sustentan los derechos: libertad, igualdad, fraternidad y no discriminación.
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros
Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.
Artículo 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
[editar]Artículos 3 al 27
Los derechos quedan enunciados en los artículos del 3 al 27, y pueden clasificarse, según René Cassin, como sigue: los artículos del 3 al 11 recogen derechos de carácter personal;
Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad[...]
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad[...]
Artículos 4, 5 y 11.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
Los artículos 12 a 17 recogen derechos del individuo en relación con la comunidad;
Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.
Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
Artículos 13.2 y 17.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
Los artículos 18 a 21 recogen derechos de pensamiento, de conciencia, de religión y libertades políticas
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de Creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Artículos 18 y 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
Y los artículos 22 a 27 derechos económicos, sociales y culturales.
Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud, el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica [...]
Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria [...]
Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
[editar]Artículos del 28 al 30
Recogen las condiciones y límites con que estos derechos deben ejercerse.
Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.
Artículo 28 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
viernes, mayo 20, 2011
Historias de quienes regalan su tiempo para ayudar en el dolor
http://www.clarin.com/sociedad/contactarse_0_484151664.html
Sociedad
voluntariado
Historias de quienes regalan su tiempo para ayudar en el dolor
20/05/11
El voluntariado del Clínicas cumple 10 años. Más de 100 personas asisten a diario al hospital para acompañar a enfermos que están solos. Les leen, arman juegos, les dan de comer y hasta los contienen en los prequirúrgicos. Y no cobran por hacerlo.
IMÁGENES
UNA MANO ANTE CADA NECESIDAD. LOS VOLUNTARIOS COLABORAN EN TODAS LAS AREAS. MERCEDES PICOLI Y ANGELINA MORAES ANIMAN A UNA NENA EN LA SALA DE PEDIATRIA.
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voluntariado, Clínicas
Capacidad de dar. Compromiso. Desinterés económico. Optimismo. Empatía. Son las características que debe tener un voluntario, o al menos aquellos que quieran colaborar en el hospital de Clínicas. Son muchos: más de cien personas se acercan cada día porque quieren, porque sí, así, sin más, para dar una mano, ayudar y contener a tanta gente sola y desamparada . Ni médicos ni enfermeros, “pares humanos”, les llama Mercedes Piccoli, la coordinadora del voluntariado. También dice que son “los diamantes del hospital”.
Esta mujer, fonoaudióloga, militante de la Fundación Mujeres en Igualdad, llegó al Clínicas hace diez años, y se encargó de aglutinar a los voluntarios que colaboraban de manera dispersa en el hospital. Hoy son ocho grupos con distintas especialidades que convergen en un objetivo común: “confortar al que sufre”, explican ellos mismos. Está A.V.E. (Asociación de Voluntarias para el Enfermo), la Primera Cátedra de Medicina, Redes Solidarias, Del Corazón, Rincón de Lectura Fundación Dr. Enrique Rossi, la Asociación Cooperadora del Hospital de Clínicas y Lalcec (Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer).
No se puede negar que la mayoría son mujeres , pero también hay hombres, jubilados, estudiantes. Y hacen de todo. Refuerzan campañas de salud, están en cuidados paliativos, neonatología, pediatría, salud mental. Ellos leen, proponen juegos, manualidades, les dan de comer, buscan donaciones. Tienen un programa de acompañamiento para aquellos pacientes que van a operarse: están con ellos calmando la ansiedad del prequirúrgico, y la incertidumbre del después.
“Acá viene mucha gente sola. Algunos necesitan que los escuchen, y otros que les den una mano importante”, dice Gabriela Loborda, 44 años, psicóloga, voluntaria desde hace tres años. “Hay mamás con chiquitos internados que tienen que ir a buscar estudios a otros lugares para ver qué enfermedades tienen sus hijos. En esos casos les buscamos los estudios o nos quedamos con el chiquito”, explica Gabriela, madre de dos chicos con discapacidad: “Sé por mi experiencia lo que es estar horas y horas en un hospital, y lo importante que es sentirse acompañado en esos momentos”.
Para Mercedes, el voluntario siempre debe dejar una luz de esperanza a quien ayuda: “Tal vez sea un objeto, tal vez una palabra, un gesto. Esa luz es imprescindible, sino el propósito no se cumplió”.
Hay un volante que circula en el hospital que dice: “Si te consideras un ciudadano generoso, amigo complaciente, capaz de sentir que las necesidades ajenas son próximas, sabio al comprender que el sentido de la vida llega a través de la participación y deseas encontrar un espacio donde tu ternura y paz se canalicen en el arte de la ayuda, te invitamos a compartir nuestra vida solidaria”.
Mucha, mucha gente agradecerá la ayuda. El Clínicas, que depende de la Universidad de Buenos Aires, es un hospital que abruma: sólo por la entrada de la avenida Córdoba se calcula que ingresan por día alrededor de 5.000 personas , entre profesionales, pacientes, alumnos, visitadores, familiares. Si a eso se le suman las demás entradas, se puede afirmar que el tránsito diario llega a las 10.000 personas. Sólo en el último mes se atendieron 23.700 pacientes, de los cuales 695 tuvieron que internarse. Muchos están solos.
Sociedad
voluntariado
Historias de quienes regalan su tiempo para ayudar en el dolor
20/05/11
El voluntariado del Clínicas cumple 10 años. Más de 100 personas asisten a diario al hospital para acompañar a enfermos que están solos. Les leen, arman juegos, les dan de comer y hasta los contienen en los prequirúrgicos. Y no cobran por hacerlo.
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Capacidad de dar. Compromiso. Desinterés económico. Optimismo. Empatía. Son las características que debe tener un voluntario, o al menos aquellos que quieran colaborar en el hospital de Clínicas. Son muchos: más de cien personas se acercan cada día porque quieren, porque sí, así, sin más, para dar una mano, ayudar y contener a tanta gente sola y desamparada . Ni médicos ni enfermeros, “pares humanos”, les llama Mercedes Piccoli, la coordinadora del voluntariado. También dice que son “los diamantes del hospital”.
Esta mujer, fonoaudióloga, militante de la Fundación Mujeres en Igualdad, llegó al Clínicas hace diez años, y se encargó de aglutinar a los voluntarios que colaboraban de manera dispersa en el hospital. Hoy son ocho grupos con distintas especialidades que convergen en un objetivo común: “confortar al que sufre”, explican ellos mismos. Está A.V.E. (Asociación de Voluntarias para el Enfermo), la Primera Cátedra de Medicina, Redes Solidarias, Del Corazón, Rincón de Lectura Fundación Dr. Enrique Rossi, la Asociación Cooperadora del Hospital de Clínicas y Lalcec (Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer).
No se puede negar que la mayoría son mujeres , pero también hay hombres, jubilados, estudiantes. Y hacen de todo. Refuerzan campañas de salud, están en cuidados paliativos, neonatología, pediatría, salud mental. Ellos leen, proponen juegos, manualidades, les dan de comer, buscan donaciones. Tienen un programa de acompañamiento para aquellos pacientes que van a operarse: están con ellos calmando la ansiedad del prequirúrgico, y la incertidumbre del después.
“Acá viene mucha gente sola. Algunos necesitan que los escuchen, y otros que les den una mano importante”, dice Gabriela Loborda, 44 años, psicóloga, voluntaria desde hace tres años. “Hay mamás con chiquitos internados que tienen que ir a buscar estudios a otros lugares para ver qué enfermedades tienen sus hijos. En esos casos les buscamos los estudios o nos quedamos con el chiquito”, explica Gabriela, madre de dos chicos con discapacidad: “Sé por mi experiencia lo que es estar horas y horas en un hospital, y lo importante que es sentirse acompañado en esos momentos”.
Para Mercedes, el voluntario siempre debe dejar una luz de esperanza a quien ayuda: “Tal vez sea un objeto, tal vez una palabra, un gesto. Esa luz es imprescindible, sino el propósito no se cumplió”.
Hay un volante que circula en el hospital que dice: “Si te consideras un ciudadano generoso, amigo complaciente, capaz de sentir que las necesidades ajenas son próximas, sabio al comprender que el sentido de la vida llega a través de la participación y deseas encontrar un espacio donde tu ternura y paz se canalicen en el arte de la ayuda, te invitamos a compartir nuestra vida solidaria”.
Mucha, mucha gente agradecerá la ayuda. El Clínicas, que depende de la Universidad de Buenos Aires, es un hospital que abruma: sólo por la entrada de la avenida Córdoba se calcula que ingresan por día alrededor de 5.000 personas , entre profesionales, pacientes, alumnos, visitadores, familiares. Si a eso se le suman las demás entradas, se puede afirmar que el tránsito diario llega a las 10.000 personas. Sólo en el último mes se atendieron 23.700 pacientes, de los cuales 695 tuvieron que internarse. Muchos están solos.
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20/05/11
El voluntariado del Clínicas cumple 10 años. Más de 100 personas asisten a diario al hospital para acompañar a enfermos que están solos. Les leen, arman juegos, les dan de comer y hasta los contienen en los prequirúrgicos. Y no cobran por hacerlo.
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Capacidad de dar. Compromiso. Desinterés económico. Optimismo. Empatía. Son las características que debe tener un voluntario, o al menos aquellos que quieran colaborar en el hospital de Clínicas. Son muchos: más de cien personas se acercan cada día porque quieren, porque sí, así, sin más, para dar una mano, ayudar y contener a tanta gente sola y desamparada . Ni médicos ni enfermeros, “pares humanos”, les llama Mercedes Piccoli, la coordinadora del voluntariado. También dice que son “los diamantes del hospital”.
Esta mujer, fonoaudióloga, militante de la Fundación Mujeres en Igualdad, llegó al Clínicas hace diez años, y se encargó de aglutinar a los voluntarios que colaboraban de manera dispersa en el hospital. Hoy son ocho grupos con distintas especialidades que convergen en un objetivo común: “confortar al que sufre”, explican ellos mismos. Está A.V.E. (Asociación de Voluntarias para el Enfermo), la Primera Cátedra de Medicina, Redes Solidarias, Del Corazón, Rincón de Lectura Fundación Dr. Enrique Rossi, la Asociación Cooperadora del Hospital de Clínicas y Lalcec (Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer).
No se puede negar que la mayoría son mujeres , pero también hay hombres, jubilados, estudiantes. Y hacen de todo. Refuerzan campañas de salud, están en cuidados paliativos, neonatología, pediatría, salud mental. Ellos leen, proponen juegos, manualidades, les dan de comer, buscan donaciones. Tienen un programa de acompañamiento para aquellos pacientes que van a operarse: están con ellos calmando la ansiedad del prequirúrgico, y la incertidumbre del después.
“Acá viene mucha gente sola. Algunos necesitan que los escuchen, y otros que les den una mano importante”, dice Gabriela Loborda, 44 años, psicóloga, voluntaria desde hace tres años. “Hay mamás con chiquitos internados que tienen que ir a buscar estudios a otros lugares para ver qué enfermedades tienen sus hijos. En esos casos les buscamos los estudios o nos quedamos con el chiquito”, explica Gabriela, madre de dos chicos con discapacidad: “Sé por mi experiencia lo que es estar horas y horas en un hospital, y lo importante que es sentirse acompañado en esos momentos”.
Para Mercedes, el voluntario siempre debe dejar una luz de esperanza a quien ayuda: “Tal vez sea un objeto, tal vez una palabra, un gesto. Esa luz es imprescindible, sino el propósito no se cumplió”.
Hay un volante que circula en el hospital que dice: “Si te consideras un ciudadano generoso, amigo complaciente, capaz de sentir que las necesidades ajenas son próximas, sabio al comprender que el sentido de la vida llega a través de la participación y deseas encontrar un espacio donde tu ternura y paz se canalicen en el arte de la ayuda, te invitamos a compartir nuestra vida solidaria”.
Mucha, mucha gente agradecerá la ayuda. El Clínicas, que depende de la Universidad de Buenos Aires, es un hospital que abruma: sólo por la entrada de la avenida Córdoba se calcula que ingresan por día alrededor de 5.000 personas , entre profesionales, pacientes, alumnos, visitadores, familiares. Si a eso se le suman las demás entradas, se puede afirmar que el tránsito diario llega a las 10.000 personas. Sólo en el último mes se atendieron 23.700 pacientes, de los cuales 695 tuvieron que internarse. Muchos están solos.
Sociedad
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Historias de quienes regalan su tiempo para ayudar en el dolor
20/05/11
El voluntariado del Clínicas cumple 10 años. Más de 100 personas asisten a diario al hospital para acompañar a enfermos que están solos. Les leen, arman juegos, les dan de comer y hasta los contienen en los prequirúrgicos. Y no cobran por hacerlo.
IMÁGENES
UNA MANO ANTE CADA NECESIDAD. LOS VOLUNTARIOS COLABORAN EN TODAS LAS AREAS. MERCEDES PICOLI Y ANGELINA MORAES ANIMAN A UNA NENA EN LA SALA DE PEDIATRIA.
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Capacidad de dar. Compromiso. Desinterés económico. Optimismo. Empatía. Son las características que debe tener un voluntario, o al menos aquellos que quieran colaborar en el hospital de Clínicas. Son muchos: más de cien personas se acercan cada día porque quieren, porque sí, así, sin más, para dar una mano, ayudar y contener a tanta gente sola y desamparada . Ni médicos ni enfermeros, “pares humanos”, les llama Mercedes Piccoli, la coordinadora del voluntariado. También dice que son “los diamantes del hospital”.
Esta mujer, fonoaudióloga, militante de la Fundación Mujeres en Igualdad, llegó al Clínicas hace diez años, y se encargó de aglutinar a los voluntarios que colaboraban de manera dispersa en el hospital. Hoy son ocho grupos con distintas especialidades que convergen en un objetivo común: “confortar al que sufre”, explican ellos mismos. Está A.V.E. (Asociación de Voluntarias para el Enfermo), la Primera Cátedra de Medicina, Redes Solidarias, Del Corazón, Rincón de Lectura Fundación Dr. Enrique Rossi, la Asociación Cooperadora del Hospital de Clínicas y Lalcec (Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer).
No se puede negar que la mayoría son mujeres , pero también hay hombres, jubilados, estudiantes. Y hacen de todo. Refuerzan campañas de salud, están en cuidados paliativos, neonatología, pediatría, salud mental. Ellos leen, proponen juegos, manualidades, les dan de comer, buscan donaciones. Tienen un programa de acompañamiento para aquellos pacientes que van a operarse: están con ellos calmando la ansiedad del prequirúrgico, y la incertidumbre del después.
“Acá viene mucha gente sola. Algunos necesitan que los escuchen, y otros que les den una mano importante”, dice Gabriela Loborda, 44 años, psicóloga, voluntaria desde hace tres años. “Hay mamás con chiquitos internados que tienen que ir a buscar estudios a otros lugares para ver qué enfermedades tienen sus hijos. En esos casos les buscamos los estudios o nos quedamos con el chiquito”, explica Gabriela, madre de dos chicos con discapacidad: “Sé por mi experiencia lo que es estar horas y horas en un hospital, y lo importante que es sentirse acompañado en esos momentos”.
Para Mercedes, el voluntario siempre debe dejar una luz de esperanza a quien ayuda: “Tal vez sea un objeto, tal vez una palabra, un gesto. Esa luz es imprescindible, sino el propósito no se cumplió”.
Hay un volante que circula en el hospital que dice: “Si te consideras un ciudadano generoso, amigo complaciente, capaz de sentir que las necesidades ajenas son próximas, sabio al comprender que el sentido de la vida llega a través de la participación y deseas encontrar un espacio donde tu ternura y paz se canalicen en el arte de la ayuda, te invitamos a compartir nuestra vida solidaria”.
Mucha, mucha gente agradecerá la ayuda. El Clínicas, que depende de la Universidad de Buenos Aires, es un hospital que abruma: sólo por la entrada de la avenida Córdoba se calcula que ingresan por día alrededor de 5.000 personas , entre profesionales, pacientes, alumnos, visitadores, familiares. Si a eso se le suman las demás entradas, se puede afirmar que el tránsito diario llega a las 10.000 personas. Sólo en el último mes se atendieron 23.700 pacientes, de los cuales 695 tuvieron que internarse. Muchos están solos.
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